El líquido refrigerante y las virutas son centrifugadas en un tambor horizontal suspendido en donde se separa el refrigerante de las virutas. De esta manera recuperamos el refrigerante y obtenemos virutas completamente secas.
La centrífuga es ideal para instalarse en procesos en donde se generan virutas de una manera contínua.
Trabaja con cualquier tipo de viruta de tamaño inferior a 30 mm.